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Por Joseba Orraca
Casualidades de la vida …
Eso es lo que son, casualidades,
casualidad de que habría parado a tomar un refresco en ese bar, casualidad de
que hoy habría cogido la moto y casualidad de encontrarme con ellos.
La conversación surgió a raíz del
casco hoy se puede andar por fin con la
moto, hacia dos semanas que no la podíamos coger, ¿A dónde vas?
Aquí cerca, respondí, a
Turruncun.
¿A Turruncun? Ya
puedes tener cuidado la gente cuenta cosas de ese pueblo.
Una conversación de bar, un
comentario y se abría la puerta al misterio.
¿No eres de aquí
verdad? ¿No sabes lo que se cuenta del pueblo?
No soy de aquí, respondí (omití
que mi casa solo estaba a
Lleva años abandonado,
ahora me parece que vive una persona sola, junto a la carretera, allí solo en
contras en pie la escuela y parte de la iglesia, no hay nada, pero …
En ese momento mi interlocutor
enmudeció, miro a los lados como queriendo comprobar que nadie mas nos
escuchaba, era esa posibilidad o sentía temor a lo que me iba a decir.
¿Pero…? Pregunte
Yo no creo en estas
cosas, dijo, la verdad es que suena a cuento, pero algunos amigos que han ido allí,
me han dicho que pasan cosas, se oyen cosas y se ven cosas.
Llegados a este punto de la
conversación, ya había adivinado por donde iban los tiros, así que qu opte por
hacerme el distraído, haber si este nuevo compañero soltaba prenda.
Y lo hizo …
¿Cosas, que cosas? Pregunte
Mira, ya te digo
que yo ni entro ni salgo en estos rollos, pero la gente que me lo ha dicho
tampoco y la verdad es que pasaron miedo allí.
¿Sabes? allí hay un
merendero con una fuente y esta muy bien para subir en moto y pasar el día,
ellos, solo fueron a dar una vuelta, aprovechando que hacia sol, así
desempolvaban la moto.
Pararon justo donde
hay unas mesas, ya las veras, mas abajo no se puede llegar, bueno tu con esta
moto igual si, pero no te merece la pena.
El caso es que
bajaron hasta el pueblo, la madre de uno de ellos nació allí y vivió casi hasta
el final, luego se fue a Arrendó a trabajar, bueno que me voy de la cosa.
Llegaron a la
calle, la que acaba en la placita, encima esta
Nada mas a entrar a
la mujer de uno se le puso mal cuerpo y se salio a respirar, los que entraron,
dicen que caminaban sobre huesos, que el suelo de tierra estaba removido y se
veían huesos por todos lados, como si los habrían desenterrado.
El caso es que ya
iba a salir porque les daba yuyo, cuando escucharon a Rosa (no es el nombre real) que
les llamaba gritando, cuando llegaron a donde estaba, la encontraron llorando,
les dijo que había visto a una señora mayor, que bajaba de la iglesia, que ella
se le quedo mirando y que se desvaneció, desapareció.
Ellos le dijeron
que quizás se abría ido por otro sendero y ya esta, pero cuando recorrieron el
camino, se dieron cuenta de que era imposible, si subes a la iglesia ya veras
que la bajada es muy mala, y solo se puede hacer por un caminito, a los lados
hay terraplén.
Como estaba muy nerviosa,
decidieron marcharse y cuando se dieron la vuelta, vieron la figura de una
mujer mayor que se acercaba a la tapia del cementerio.
Tío, se me pone la
piel de gallina según te lo cuento, mira.
Doy fe, de que así era.
El cementerio esta
como a unos doscientos metros de allí, solo se puede llegar desde el camino,
pese a la distancia, Rosa aseguraba que era la mujer que había visto, un amigo,
con el zoom de la cámara de fotos intento fotografiarla, pero allí, ya no había
nadie.
Pero hay no acaba
la cosa … cuando empezaron a andar, escucharon una voz de mujer anciana que
decía, “tendrás que limpiar la amoto”
Todos la escucharon
y allí no había nadie, cuando llegaron a las motos, una estaba en el suelo,
encima de un charco de barro.
Me da igual que me
creas o no, si vas ya sabes lo que hay …
Salí del bar, la verdad es que me
estaba pensando ir hasta allí, pero después de escuchar este relato, monte
acelere y me dirigí a Turruncun, pensando …
Ya veras, pasara
como siempre lo que no lo buscan se lo encuentran y lo que lo buscamos no lo
encontraremos …
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Ya estaba tomando las ultimas
curvas cuando divise la silueta elevada de Turruncun, la conocía bien, de
chaval, había pasado cientos de veces por allí, desde la ventanilla del coche
de mi padre, siempre veía lo mismo, todo en ruinas y la escuela, nueva,
elevándose como un mudo recordatorio, de que allí, hace tiempo, mucho tiempo
todo estaba vivo.
Abandone la carretera y me
adentre en la pista forestal que me llevaría hasta el pueblo. Recorrí el camino
despacio, observando la estructura del pueblo desde mi posición elevada,
entonces vino a mi memoria el comentario escuchado minutos antes, El cementerio esta como a unos doscientos
metros de allí, solo se puede llegar desde el camino.
Así pues, me orille y busque la
ubicación de este cementerio, no tarde mucho en localizarlo, de nuevo la
casualidad hizo, que me detuviese justo encima del mismo.
Coji la cámara, y empecé a descender hasta la entrada del
cementerio, una bajada atrevida, ya que su verticalidad y la tierra suelta, la
convirtieron en toda una aventura.
El cementerio, abandonado,
silencioso y descuidado, aparecía ante mi, detrás de una semiderruida tapia, su
interior desordenado por el paso del tiempo y los amigos del destrozo
injustificado me recibió.
En silencio, con respeto y
curiosidad, recorrí las pocas lapidas que aun se mantenían en pie, con avidez
buscaba una foto, un nombre, algo que me dejase sentir esa sensación especial
de descubrir esa relación con lo que has oído.
Por desgracia, los pocos nombres que pude leer, no correspondían a
ninguna mujer, me fije en uno de los rincones del cementerio, allí, abierto,
profanado, había un nicho, un nicho abierto en la propia ladera del monte, me
acerque, quizás con la inocencia de descubrir en su interior ese no se que,
algo que tu amigo o amiga, si has estado en una situación similar entenderás
sin explicación.Pero nada, vacío, vacío como el resto del recinto, apoyado en
la tapia, intente calcular la distancia que me separaba del pueblo en línea
recta, imposible, pensé, nadie puede recorrerla en tampoco tiempo y menos sin
ser visto.
Me di la vuelta, imaginándome observado con un zoom desde el
pueblo, ¿Cómo podría irme sin ser visto? La única salida, estaba a la vista y
saltar la tapia aunque baja, era algo inútil, por un lado el barranco, por otro
zarzas y una caída terrible, por detrás el monte y todo y cada uno de esos
puntos, a la vista de aquellos que desde el pueblo miraban.
No tengo ni idea de cómo pudo
salir sir ser vista y mucho menos de cómo llego aquí, con esta idea en la
cabeza, inicie la vuelta, para llegar al pueblo, que desafiante esperaba en un
total silencio
Monte, arranque y recorrí el resto del camino con la cámara al hombro,
tal y como me habían dicho encontré el lugar, deje a un lado la fuente, deje
atrás los merenderos y me aventure por un sendero resbaladizo, para llegar lo
mas cerca del pueblo.
Hasta aquí, de aquí no paso.Pare
la moto y seguí a pie, esquivando hoyos, zarzas y ramas, llegue a lo que
parecía una calle, Belchite, pensé, si cierro los ojos, es como andar por
Belchite, salvo, que aquello que muchos notamos en esta población Aragonesa,
aquí no lo sentía.
Así que, subí la pequeña cuesta y llegue a una placetuela,
efectivamente desde allí se veía el cementerio y todos los accesos y salidas de
el, mire hacia abajo y comprendí que incluso para una persona razonablemente
ágil, bajar por aquí era muy difícil, luego una anciana, casi con toda
seguridad de intentarlo habría necesitado muchísimo tiempo.
Descartada esa posibilidad,
intente encontrar otros caminos o senderos, por los que la mujer podría haber
desaparecido, ninguno.
Mire hacia arriba, la iglesia
estaba en lo alto, mientras andaba el camino al revés que la misteriosa mujer
había recorrido, de nuevo busque esa posibilidad remota, una alternativa
racional y objetiva a la desaparición de la anciana.
Como anteriormente, no había
nada, así que seguí mi camino en silencio, hasta el edificio que esperaba mi
llegada, una llegada que se produciría un minuto después.
La estructura de la iglesia
parecía sólida, no obstante, la recorrí por su exterior, reconociéndola y
cerciorándome de que al entrar en su interior un accidente no deseado, me
convirtiera en parte de la leyenda de Turruncun.

Cuando accedí al interior,
inmediatamente observe el suelo, tal y como me habían dicho, se encontraba
plagado de huesos humanos, la tierra removida y varios agujeros dejaban al aire
esa osamenta vieja y podrida de aquellos que en un tiempo pasado, habían
descansado en paz allí.
Trace mentalmente la cuadricula y
recorrí el interior fotografiando todo aquello que me resultaba de interés,
pintadas en las paredes y restos, me indicaban que este lugar era visitado por
aquellos que en otras ocasiones y lugares ya nos habíamos topado.
Pase varios minutos en el interior, esperando, estudiando,
intentando analizar el lugar para recordarlo mentalmente, ya que mas tarde
debería reconstruirlo para mis compañeros, porque sentado allí, sabia que
volvería y esta vez, vendría preparado para encontrarme con lo increíble, el
Grupo UFO, investigaría Turruncun.
Con esa idea y otras cientos,
volví a mi casa y allí, prepararía el estudio, que mis compañeros y yo
realizaríamos en este pueblo, un pueblo que durante años me había parecido solo
piedras amontonadas, pero ahora, sintiendo el aire en la cara, Turruncun
entraba a formar parte del archivo de lo extraño, parte de aquellos lugares en
lo que lo oculto, lo imposible, decide mostrarse.


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Allí estábamos todos, Charo,
David, Oscar, Laura, Carlos, Ana y este que escribe, una cena ligera, nos
servia primero para templar el cuerpo y segundo de improvisada reunión.
Comentar lo que íbamos hacer y explicar
en que estado se encontraba el escenario, entre plato y plato, nos preparo para
la investigación.
Previamente, cada miembro del
equipo de investigación, había recibido por e-mail toda la documentación
disponible del lugar, así que lo que yo vi. lo vieron todos.
Esto amigo o amiga que me lees,
es muy importante, aventurarse a ciegas, por emocionante que te pueda parecer,
aparte de una total imprudencia y casi con toda seguridad una garantía para
tener un accidente, por ello, y desde esta líneas desaconsejo este tipo de
actividades, sin la preparación, conocimientos o acompañantes con experiencia.
Si lo que empieza como una
aventura acaba como una desgracia, ya será demasiado tarde para arrepentirse.
Acabada la cena nos dirigimos a
los coches para emprender el camino hasta Turruncun, lugar donde esta noche, un
equipo de investigación de campo del Grupo UFO, volvería a realizar ese trabajo
de investigación, un trabajo, científico y objetivo.
Tras un corto viaje, ya estábamos al pie de la iglesia, esta, se
elevaba ante nosotros, oscura y tenebrosa.
Sin duda para personas sin la
debida preparación esta imagen dantesca, seria fruto de su autosugestión, por
suerte, y como reza el dicho popular, los miembros del equipo de investigación
del Grupo UFO, “Ya habíamos toreado en peores plazas”.
Así pues, era el momento de
empezar a trabajar.
Como en cada estudio que realizamos, intentamos registrar en
video, audio y fotografía todo aquello que vemos u oímos, en esta ocasión, y
gracias a la colaboración del programa de radio
Hacer esta labor sin entorpecer
la tarea de investigación requiere paciencia y experiencia, por fortuna,
estábamos ampliamente sobrados de ambas, así que empezó la noche, entrevistas,
filmaciones, pruebas, poco a poco iban sucediéndose.
El interior de la iglesia, convenientemente iluminado, fue el
escenario elegido para realizar las pruebas más precisas y delicadas. Uno a uno
se fueron fotografiando, registrando y documentando, todos los puntos de
interés.
El suelo, removido, fue estudiado
meticulosamente y se recogieron restos, para un posterior análisis en el
laboratorio. Datar su permanencia allí seria difícil, pero sin duda estos
restos, confirmarían más tarde, su carácter humano. Tan solo quedaba documentar
la procedencia de los mismos.




El estudio del escenario fue meticuloso, riguroso y objetivo. Cada
punto oscuro, sombras, paredes, dibujos, ramas, zarzas, etc … fue observado con
detalle, iluminado desde varios ángulos, empleando diversas fuentes de luz,
intentando reproducir ese efecto que a una persona nerviosa u sugestionada por
el lugar, le hiciera ver aquello que realmente no existe.
Se procedió a realizar varias
grabaciones psicofonicas, empleando equipos analógicos y digitales, además a la
experiencia de grabación, sumamos pruebas con varias portadoras experimentales,
con las que estamos trabajando.
Estas portadoras diseñadas en el laboratorio del Grupo UFO y en
fase experimental, tratarían de ayudar al registro de esos sonidos o voces
anómalos, bajas frecuencias, ultrasonidos ocultas en la banda, portadoras de
radio en varias frecuencias, fueron probadas en esta investigación de campo.
Tenemos que decir, que del
material de audio analizado ya en laboratorio, no hemos obtenido ningún
registro anómalo.
Aun queda mucho material de
video, cientos de fotografías que revisar, fotografías como las que obtuvo
Charo Lozano.
Una serie de fotografías en las que varias anomalías quedaron
registradas, fotografías, que en estos momentos estamos trabajando en ellas,
para poder descartar cualquier causa natural que las pudiera haber provocado.
Quiero agradecer especialmente a
Charo Lozano, su labor, ya que no solo acudió hasta Turruncun desde su
población como Presidenta del Grupo UFO en Aragón, sino como Directora del
programa
En fin amigos lectores, una nueva investigación de campo en busca
de aquello que escapa a la lógica, un estudio basado en el testimonio de
aquellos que se encontraron cara a cara con lo anómalo, con lo incomprensible.
Por desgracia, para aquellos que
deseamos tener este encuentro increíble, una vez mas nos dio plantón.
Quizás, solo quizás, la próxima
vez, tengamos mas suerte, de momento, estudiaremos el material obtenido, por si
aquello esta oculto en el.
MUY
PRONTO EN www.laultimapuerta.com 2º TEMPORADA DE PROGRAMAS DE MISTERIO
MUY
PRONTO EN www.grupoufo.com 1ª TEMPORADA DE